Australia lanza su medida más dura contra la inmigración.

Autor:

Teresa

Fecha:

10 mayo, 2017

Categoría:

Australia

Un cambio inminente en la ley de inmigración australiana hace que tengamos que abandonar el país.

De sobra es sabido por todo el que me conoce lo feliz que me encuentro viviendo en Australia. La calidez de su clima, de su gente y las facilidades y oportunidades que ofrece habían hecho que me enamorara aún más si cabe de este hermoso país.

Pero mi mayor felicidad llegó el día en el que en la empresa para la que llevo un año trabajando me ofreció la posibilidad de hacerme un Sponsor, lo que traducido a otros términos, significaba que se nos abrían las puertas a quedarnos en el país por hasta 4 años más, con la posibilidad, a los dos años, de acceder a la residencia permanente y, por tanto, a más privilegios como ciudadano. Además, Mario, podía gozar de las mismas condiciones que yo solo con demostrar que éramos pareja.

En diciembre empezamos todos los trámites. Había que demostrar toda mi experiencia previa, mis títulos educativos, tuve que pasar y aprobar con al menos un 5 en todas las pruebas del IELTS, además de muchos papeles que rellenar y pruebas que demostrar por nuestra parte y por la de mi empresa para que el Gobierno pudiera asegurarse de mi validez para el puesto.

Hasta hace unos días todo iba bien. Actualmente tenemos una visa puente que te permite estar en el país hasta que te conceden la Visa 457 y faltaban apenas unas semanas o días para que se nos fuera concedida.

Hace tan solo 3 semanas, publicaron en las noticias que el Ministerio de Inmigración había implantado una nueva ley que afectaba a todos aquellos que se encontraban, o bien con una Visa 457 o en proceso de obtenerla, como es nuestro caso.

Una ley impuesta de la noche a la mañana, sin previo aviso y lo que es más grave, de caracter retroactivo.

El principal cambio de esta ley es que, de la lista de ocupaciones con posibilidad de acceder a una Skilled Visa como la mía, habían borrado 200, entre las cuales, se encontraba la mía: Web Developer.

Al principio pensé, no es posible que habiendo presentado todo a tiempo, habiendo demostrado la solvencia de mi empresa, mi competencia, mis valías y credenciales, y haber invertido una gran suma de dinero en todo el papeleo, vayan a dejar fuera a aquellos que lo pedimos antes de que la ley existiera.

Pues, desafortunadamente así ha sido, nos acaban de comunicar que tenemos poco más de un mes para abandonar el país. Nos han robado de la noche a la mañana todas nuestras posibilidades de estar aquí. Mi aplicación ha sido rechazada basada en una ley absurda, antidemocrática, retroactiva e injusta que nos deja en un limbo legislativo con la única opción de abandonar el país.

El sueño de una vida planificada aquí, que llevabamos construyendo pasito a pasito y con tanta ilusión durante todo este tiempo, se nos ha arebatado de forma injusta e inminente. Y lo peor de todo es que no podemos hacer nada para solventarlo.

Es tan absurda la situación que aún no podemos ni creer que nos esté pasando. Tengo unos compañeros de trabajo inmejorables, nunca me había sentido tan valorada profesionalmente, tengo un salario, al fin, más que digno y mis jefes han demostrado de sobra cuánto me quieren en su empresa y todo lo que han hecho por mi para que pudiera quedarme. No puedo creerme que en la cresta de mi andadura profesional y personal puedan venir unas personas y arrebatarnos todo de un día para otro.

Una cuestión de mala suerte

Mi perfil profesional también entraba dentro de otras categorías por las que se podría haber optado al Sponsor como Diseñadora Gráfica o Diseñadora Web, las cuales sí continúan en la lista, pero la mala suerte quiso que escogiera justo aquella que me ha dejado fuera de la lista y de la posibilidad de que mi Visa sea aprobada.

Lo he intentado todo: cambiar la profesión en los papeles, pero evidentemente es tarde, o aplicar por una nueva Visa para otra de esas profesiones para la cual tendría que gastar el mismo tiempo y dinero, del que no disponemos. El problema es, que además de la enorme suma de dinero que conlleva, el abogado nos comunicó que seguramente no me la darían porque, con esta decisión, han dejado una mancha en mi expediente migratorio que hace casi imposible que pueda acceder a otra Visa de ese tipo aquí.

No puedo sentirme mas decepcionada, engañada y violada en mis derechos que en este momento.

No solo hemos perdido una gran suma de dinero, que no nos van a devolver, sino que nos han sacado a patadas de un país al que admirábamos en muchas de sus políticas pero que ha demostrado ser igual de racista, poco escrupuloso, populista y mediocre que cualquier otro.

He demostrado, con creces, que puedo hacer el trabajo que haría un ciudadano australiano con mucha mas cualificacion, experiencia, pasión y dedicacion. Y aún no puedo creer que la ignorancia y el abuso de poder de unos pocos haya arrancado de raíz todas nuestras posibilidades.

Esperemos que este golpe tan bajo nos sea recompensado de alguna otra forma y que seamos capaces de abrirnos camino de nuevo. No sabemos dónde nos llevará el destino ahora. Resulta difícil pensar con la cabeza fría con tanta rabia dentro. Aún así, hay algo por dentro que nos dice que seremos capaces de labrarnos un futuro mejor fuera de este país o por lo menos a eso queremos aferrarnos. Si no nos quieren aquí a lo mejor es que este no era nuestro lugar. Desde luego no merecen gente como nosotros, eso ya lo han dejado claro.

Lo que de verdad esconde esta reforma

Detrás de unas reformas injustas y sin escrúpulos hay unas intenciones ocultas más que evidentes y politizadas por parte del Gobierno.
El problema es que, a cambio de harcerle daño a tanta gente, el Gobierno consigue protagonismo en los medios australianos desviando la atención del ciudadano medio, no a aquellos pobrecitos inmigrantes que no interesamos a nadie, sino, a tratar de crear en su subconsciente, un ideal sobre la decisión tomada.

Esta medida se ha visto reflejada en los medios como una medida para asegurar empleo a todos los australianos y que ellos irán antes que cualquier otra persona de fuera, bajo el lema de “Australians First”.

Sin embargo, Australia es un país en el que la tasa de desempleo no supera el 4%, las oportunidades son muchísimas y la economía es fuerte y sana.

Entonces, con estos datos ¿qué sentido tiene imponer una reforma así?

Muy fácil. En Australia, existe un grupo cada vez mayor de gente que no quiere trabajar. Prefieren vivir de las altas ayudas que el Gobierno les brinda cada semana (entre 600 y 800 dólares) que les permite llevar una vida cómoda sin pegar un palo al agua. Además, la mayoría de los australianos no poseen estudios superiores, ya que, saben que trabajando en cualquier trabajo no cualificado estarán ganando mucho dinero, lo suficiente como para llevar una vida holgada y cómoda.

Tanto los europeos como muchos otros inmigrantes hemos sabido aprovechar ese vacío en el mercado laboral y poco a poco nos hemos hecho con muchos de los puestos que requieren más cualificación, preparación y experiencia, demostrando con creces que sabemos hacerlo muy bien y dando como consecuencia que se estén ofreciendo tantas Sponsor Visa y así poder retener el talento en las mismas.

Es tan evidente que existen tantas oportunidades que se me han ofrecido por Linkedin varias ofertas de empleo que incluso aumentaban con creces la cifras de mi actual empleo. La última, paradojicamente, fue una día después de que la maldita ley fuera impuesta.

Hasta aquí parece que todo va bien. Nosotros cubrimos puestos que los australianos no quieren desempeñar y ellos siguen sin una tasa elevada de desempleo y con multitud de facilidades y ayudas.

¿Qué ha podido ir mal para que se haya tomado esta decisión?

Muy fácil: una campaña política sin escrúpulos para ganar votos. El miedo, la ignorancia y la propagación de un sentimiento nacionalista han hecho el resto.

“No dejaremos que los inmigrantes vengan a quitarles el empleo a nuestros hijos”. Esa es la frase con la que se ha quedado la mayoría de la población. Lo triste es que no ahondan más allá y no reflexionan sobre la gran mentira que supone esto. Aquí nadie ha venido a quitarle nada a nadie. Nosotros hemos sido durante todo este tiempo ciudadanos de este país, hemos pagado sus impuestos (muy altos para los que poseen trabajos cualificados), hemos consumido sus productos, contribuido a su ciclo económico y generado riqueza; en definitiva a la buena marcha de su país.

Así una vez más se demuestra que en el mundo se premia la mediocridad. Se prefiere echar a las mentes preparadas y apoyar a las adormecidas que no piensan más de la cuenta.

No es casualidad que a los dos días de hacer esta reforma se empezara a animar desde el Gobierno a todos los jóvenes australianos a que se decantaran por realizar estudios superiores y que además se lanzara una nueva ley que obligará a todo aquel que, estando en paro, recibe una oferta laboral a aceptar ir a la entrevista y no rechazar más de un número estipulado de ofertas.

Lo triste es que no tengamos ni voz ni voto para poder hacer algo ante tal injusticia. Nos hemos convertido en las marionetas de un país prepotente y equivocado. Solo nos queda el consuelo de que en el futuro se darán cuenta del gran error que han cometido dejando que la ignorancia y la mediocridad reinen sobre el resto.

Nuestro plan

A pesar de esta injusticia, no estamos preparados para dejar el país, así que trataremos de volver con la Student Visa para disfrutar algunos meses más. Por el momento tenemos que dejar el país obligatoriamente en poco más de un mes, y desde el extranjero solicitar la nueva Visa.

Los políticos no nos van a quitar las ganas de Australia.

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