La realidad de vivir en Australia

Autor:

Mario

Fecha:

15 diciembre, 2015

Categoría:

Australia

Evidentemente no estamos escribiendo desde el país feliz, de la casa de gominola de la calle de la piruleta.

Ya hace un año desde nuestra partida y no paramos de repetirnos que esta aventura va a marcarnos de por vida. Aun así nos vemos en la obligación moral de recalcar que no siempre todo es tan bonito como parece.

Como la mayoría hacemos, utilizamos la redes sociales como el espejo en el que mostrar el mundo en el que nos gustaría reflejarnos cada día, pero la realidad es que en ellas subimos lo que más nos gusta y de lo que estamos orgullosos, sin que eso signifique que estemos viviendo en el mundo de felicidad eterna.

En ningún momento pensamos que la vida aquí iba a ser un camino de rosas, no nos planteamos esto como unas vacaciones o un destino en el que probar suerte. Éramos conscientes de que los inicios serían duros. Desde que llegamos tratamos de hacernos un sitio en esta ciudad y aunque todo está marchando bien y estamos consiguiendo nuestros objetivos, vivir aquí no es tan fácil como puede parecer.

Con esto no estamos dirigiendo un mensaje negativo ni mucho menos. Estamos felices, mucho; pero también sentimos la necesidad de ser sinceros con todo lo que vamos sintiendo y experimentando.

Nadie dijo que fuera a ser fácil.

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Es una locura soñar con un trabajo estable y el bilingüismo instantáneo nada más llegar.

Estas son algunas de las cosas que queremos contar para todos aquellos que estén pensando venir y quieran saber un poco más acerca de si todo es como parece desde fuera o para aquellas personas que simplemente quieran conocer toda la realidad de lo que aquí experimentamos, vemos y vivimos.

El trabajo no crece de los árboles

Vale, es cierto que aquí la tasa del paro ronda el 4-5%, que Australia es un país rico y con gran número de oportunidades laborales, pero para los australianos. Ellos cuidan mucho de su producto interior bruto y de su capital tanto económico como humano, y es por eso que hasta los trabajos menos cualificados están bien remunerados, para así evitar el empobrecimiento de la población y conseguir una nación próspera y segura y orgullosa de su país.

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En nuestro caso, aunque unos tienen más suerte que otros, casi siempre acabamos trabajando en los mismos sitios; dependiente, ayudante de cocina, camarero, limpieza de habitaciones… en definitiva, haciendo el trabajo que los australianos no quieren hacer. No importa el número de carreras, masters y años de experiencias que tengas en tu profesión, aquí lo único que vale es tu nivel de inglés. Además, para conseguir un trabajo hay que hacer primeramente un “trial” o prueba donde debes demostrar tu valía y evidentemente no los pagan, así que en muchos sitios la tónica general es tener a gente de prueba en los picos de trabajo y eso que se ahorran, y tú, por supuesto estarás trabajando por amor al arte. Parece que la picaresca no es un rasgo únicamente español…

En nuestro caso, hemos tenido suerte. Teresa ya está trabajando desde Gold Coast para una agencia de marketing de Sydney como Web Designer, y yo, con un nivel de inglés bastante más bajo, hago trabajos esporádicos en la hostelería, limpieza y transporte, mientras sigo buscando algo más estable. Nos consideramos muy afortunados hasta ahora, a pesar de haber pasado por sitios como los que describía arriba en los que tuvimos que hacer trial sin recibir nada a cambio. Pero lo que si es cierto es que nos estamos esforzando mucho para conseguir todo esto, parece que va dando su recompensa.

El hecho de vivir en un país de habla inglesa no te convierte en bilingüe.

La globalización es un hecho y cada vez somos más los que nos lanzamos a la aventura de vivir en el extranjero. Es por eso que en Gold Coast, y en todo Australia, cada vez hay más hispanohablantes por lo que la inmersión total en el idioma es imposible.

Nosotros al venir juntos sabíamos que era imposible hablar solo inglés, pero si es cierto que aunque alegra ver a españoles por el mundo, nos hemos encontrado con más de los que imaginábamos, lo que hace que nuestra aventura no se sienta tan especial y pierda cierto encanto.

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No dejamos de ser inmigrantes para los australianos.

Ya lo dijimos en el anterior post, aquí no hay racismo, los australianos son agradables, complacientes y parecen estar felices todo el tiempo, pero como en todos los países, los locals van a su rollo dentro de su día a día, por lo es difícil hacerse un hueco dentro de sus vidas y estrechar lazos más cercanos, sin olvidarnos de que su jerga es a veces una auténtica locura. Si de por sí es difícil entender otro idioma, que lo hagan acortando las palabras mientras las acentúan de forma distinta ya si que complica mantener una conversación.

Permanecer aquí es a golpe de talonario.

Australia es muy restrictiva con todo y mucho más con las personas. Llevan a cabo una de las mejores estrategias de Marketing del mundo y es por eso que saben vender muy bien el país, te hablan de todas las bondades de las Visas de estudiante y demás Visas pero hay que ser conscientes de que detrás de todo eso existe todo un negocio bien estructurado a través del cual se aseguran de que todo el que venga aquí lo haga dejando dinero en el país y por un periodo determinado, para así evitar que su sistema pueda verse perjudicado.

Hay muchas opciones de poder estar aquí; “esponsorizado”, Work and Holiday Visa, ilegal… pero lo más común es tener una “Student Visa” que te permite trabajar 20 horas semanales legalmente. Claro, al principio todos cogemos un curso de inglés para mejorar, pero te limita mucho a la hora de trabajar ya que la asistencia es obligatoria o si no lo reportan a Inmigración, además son realmente caros. En este momento es cuando entran los cursos VET o “sacavisas”, que vienen a ser “¿Quieres estar aquí?” Pues paga un curso que no vale para nada, “pero paga”.

Estás a 17.500 Km de distancia

No hace falta reiterar todo aquello que echamos de menos, es evidente y desde que tomamos la decisión fuimos conscientes de que sería una de las cosas más difíciles. Pero es que esos miles de km que te separan de la familia y amigos, del día a día y de cosas tan absurdas como el tomate frito o los gusanitos, provocan que algunos días broten altibajos emocionales que desestabilizan cualquier pensamiento ferreo.

Aun así podemos decir con absoluta convicción que somos felices aquí.

Que este post no sirva de desánimo para el que esté pensando venir, ni de alarmismo negativista para el que simplemente quiera saber cómo nos va. Simplemente son cosas que pasan también junto con las otras mil maravillosas que estamos viviendo y que al fin y al cabo hacen esta experiencia única y son necesarios para poder valorar cada pequeña cosa que Australia nos da cada día.

A parte de conocer otro mundo, nos estamos explorando a nosotros mismos mientras vemos hasta donde podemos llegar y de lo que somos capaces. Olvidamos miedos y prejuicios que entorpecen el crecimiento, mejoramos nuestra capacidad de adaptación y nos superamos día a día en cada reto.

Ya hemos cumplido un año por estas tierras, y dejamos un breve resumen de nuestra experiencias por Australia en este post, (pincha aquí si quieres verlo)

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