Las fronteras que se cierran y limitan nuestra libertad

Autor:

Mario

Fecha:

24 mayo, 2017

Categoría:

Australia, Reflexiones

En lugar de tender a una percepción de la humanidad como una comunidad global en la que cuidemos los unos de los otros, los estados y los políticos se empeñan en separarnos aún más.

Hace una semana os hablábamos de algunas de las consecuencias de la medida que ha adoptado Australia en contra de la inmigración (legal), que, no solo perjudica a casos como el nuestro. También afecta a todos aquellos que llevaban más de 4 años y estaban a la espera de conseguir la residencia o la ciudadanía.

Las reglas del juego cambiaron de golpe a finales del mes de abril cuando el gobierno comunicó esta medida sorpresa que no había sido pactada, ni siquiera informado a la oposición, los sindicatos ni a agentes de inmigración.
El objetivo principal es fraguar un sentimiento nacionalista en la ideología de los australianos que ni siquiera ven esta nueva regulación con buenos ojos cuando son realmente conscientes de lo que implica.

A todo esto hay que sumarle, el conjunto de titulares que surgieron durante las siguientes semanas en la prensa, muchos de ellos discriminatorios como este: “Los NO australianos disfrutan de beneficios valorados en 5.000 millones de dólares ¿que piensas?” Los comentarios de odio y racistas no se hicieron esperar.

Sin embargo, este superficial titular que recorría las redes lo único que decía es que los inmigrantes usamos las carreteras, calles, parques, plazas y mobiliario urbano en general, que habían constado un dineral ¿pero qué pretenden, que vengamos con nuestras aceras desde el otro lado del mundo?

Entre tanta sobreinformción se corre el riesgo o se aprovecha la ventaja de que la mayoría se quede con el titular, que no hace justicia a la realidad.

El mundo se está cerrando

Australia no es el único país con este tipo de medidas. Nadie pensaba que Donald Trump llegaría a presidente después de sus discursos machistas y racistas.

Tampoco nadie pensaba que Reino Unido saldría se la UE y vaya… ¡sorpresa! Ahora está fuera y trata de amenazar a los países miembros de que sean benévolos con los nuevos tratados si quieren que sus inmigrantes vivan en paz en tierras anglosajonas. Todos vimos como el “Brexit” vino acompañado de un crecimiento del racismo en UK y ahora, en plenas negociaciones salta el titular que no ayudan mucho a que esto se erradique: Reino Unido duplicará los impuestos a empresas por contratar extranjeros.

El racismo se está legalizando.

No soy especialista en inmigración ni en tratados internacionales, pero este mundo es tan mío como suyo y no creo que cerrar fronteras y desde dentro corear “nosotros somos mejores” sea la respuesta correcta para corregir los desajustes de este sistema. Más bien todo lo contrario, solo son políticas cobardes con fines electorales que van minando libertades conseguidas durante siglos.

Siento miedo por un mundo que tiende a cerrarse en sí mismo y que piensa egoístamente.

Tengo que dejar claro que en Australia no he sufrido ningún tipo de discriminación directa por parte de sus ciudadanos, más bien todo lo contrario. Tanto conocidos como compañeros de trabajo están en contra de estas medidas y siempre me han tratado con respeto y me han ayudado en todo lo posible. También es cierto que en Australia los europeos estamos bien vistos, más que los asiáticos, indios y brasileños, aunque bueno, como ya se sabe, hay de todo en todos lados.

Pd: En todo momento me refiero a la inmigración legal, aquella que entra en el juego del país de destino, pagando visados, impuestos, seguros médicos y en aquella que cumples con las normas establecidas. Además, también considero que en España somos más racistas que por aquí abajo.

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