Nimbin, el pueblo australiano donde la marihuana es legal

Autor:

Mario

Fecha:

15 septiembre, 2016

Categoría:

Australia

Capital australiana del cannabis y la contracultura, se define por un estilo de vida alternativo y sostenible, que hacen de este pueblo un rincón bastante peculiar entre las montañas.

Entre los backpaker (hostales) de viajeros, barbacoas y reuniones esporádicas con amigos, de vez en cuando sale a reducir un pueblo cercano perdido entre las montañas donde el estilo hippie ha sobrevivido a la globalización y donde la marihuana se consume de forma abierta.

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Historia del pueblo de la contracultura en Australia

Nimbin se encuentra al norte del estado de New South Wales, más o menos a la altura de Byron Bay pero metido entre las montañas y cuya zona es conocida como la Rainbow Region (Región del arcoíris) por el pueblo indígena Bundjalung. El nombre proviene de la Nimbin clan local Whiyabul (Widgibal) cuyas creencias hablan del espíritu Nimbinjee que protegen la zona.

Desde 1840 el pueblo fue colonizado implantándose la industria maderera, láctea y bananera hasta que entró en declive a principios de siglo XX, pero en 1973, con el Aquarius Festival el pueblo giró completamente de rumbo.

Un gran encuentro de estudiantes universitarios, practicantes de estilos de vida alternativos, hippies y gente del pueblo llevó a cabo el primer evento en Australia, que pidió permiso a los propietarios para el uso de la tierra en un intento de reconciliación con las pasadas expropiaciones.

Cientos de participantes y asistentes al festival se quedaron en Nimbin de forma permanente para crear comunas y comunidades de ocupación múltiple, en busca de un “estilo de vida alternativo”. Nimbin, de hecho, hizo historia legal al crear la primera aplicación de la propiedad de título del grupo de las tierras en Australia.

Desde el Aquarius Festival la región ha atraído a miles de escritores, artistas, músicos, actores, ecologistas y entusiastas de la permacultura, así como los turistas y las familias jóvenes que escapan vida de la ciudad

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Legalización de la marihuana

La cultura de la marihuana en Nimbin desde 1973 ha ido acompañada de una prevalencia por la creatividad colectiva y pública: el arte colorido y la motivación espiritual (incluyendo pinturas de gran tamaño por encima de los toldos de tiendas), la música, la poesía, la artesanía y la moda pueden ser vistos en el calle principal y que atraviesa el pueblo a modo de columna vertebral desde donde acceder a distintas charlas y discursos políticos de base, adhesión naturalista, humanista, anarquista, feminista, liberal y permisiva, la nueva era, mística y filosofías sociales radicales (que todo puede ser sostenible como creación colectiva de esfuerzos).
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El primer fin de semana de mayo, desde 1993 se celebra el MardiGrass, cuando miles descienden a Nimbin por diversión orientada cannabis y el freestyle. Las actividades incluyen: una gran reunión protesta y el desfile con la Ganja Faeries por la legalización, conciertos, exposiciones, charlas y por supuesto puntos de venta. Pero algo muy llamativo es la Gran Carrera, donde los participantes tienen que transportar un saco de fertilizante de 20 kg, posteriormente un cubo de agua y para acabar la “cosecha”. Ello hace referencia a las dificultades que tienen los productores de cannabis en las colinas y para demostrar que a pesar de ser consumidor se puede estar en forma.

En Nueva Gales del Sur el cultivo, posesión o venta de cannabis es ilegal, pero en Nimbin, el cannabis se compra, vende y consume abiertamente.

El nivel de intervención policial contra el tráfico de drogas en Nimbin ha fluctuado a lo largo de los años, sin embargo, los policías estatales y federales no han sido capaces de detener o reducir la prevalencia del consumo de cannabis en el pueblo. En abril de 2008, se llevó a cabo la mayor redada en la zona, cuando una escuadra de 110 oficiales y perros policía realizaron búsquedas en una operación policial que se saldó con 8 detenidos y 72 personas advertidas.

La realidad de Nimbin

La marihuana no es legal en Nimbin ni en ningún otro lugar de Australia, sin embargo, el hecho de que se consuma abiertamente en sus calles no deja de ser algo interesante, pues las autoridades son conocedoras de ello y no parece hacer mucho.

A los 5 minutos de aparcar el coche ya nos habían ofrecido comprarla en dos ocaciones, a pesar de estar en la calle principal supuestamente repleta de cámaras de vigilancia. Existen también multitud de hostales llenos de mochileros que vienen a pasar un fin de semana diferente, mercados esporádico y tiendas dedicadas exclusivamente al cáñamo, sin embargo el ambiente que se respira en algunas ocasiones no es tan idílico como nos lo quieren pintar.

Fuera de la calle principal el pueblo no es tan colorido y comienzan a verse las sombras del consumo de drogas.

Siguiendo a otros turistas acabamos en una de esas circunstancias en donde automáticamente piensas “no deberíamos estar aquí, y menos con una cámara la mano.” Tras los locales y el mercado se esconde la realidad del consumo prolongado de drogas, pues ya no solo es marihuana. Trapicheos con la cara tapada por pañuelos, colchones y sillones por los suelos donde pasar el cuelgue, caras demacradas y “casas” de fabricación casera donde malviven muchos de ellos.

A pesar de ello, el ambiente de día es bastante agradable y resulta curioso ver a jubilados dando charlas sobre legalización mientras otros tratan de convencerte de que compres un poco de la mejor “weed” de la zona.
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Aborígenes

Estamos investigando para hablar más extensamente sobre los primeros pobladores de Australia, pues no dejan de ser una parte importante de este país y al fin y al cabo, los dueños y señores de la tierra que pisamos. Aquí dejamos un adelanto interesante que hemos encontrado a partir de nuestro encuentro en Nimbin con algunos de ellos.
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Esto es un pequeño extracto del film “The last wave” de Peter Weir sobre lo que los aborígenes llaman Dreamtime:

“Los Aborígenes creen en dos formas del tiempo; dos corrientes paralelas de actividad. Una es la actividad diaria objetiva, la otra es un ciclo infinito espiritual llamado el “tiempo de sueño”, más real que la realidad misma. Lo que sea que pase en el tiempo de sueño establece los valores, símbolos, y las leyes de la sociedad aborigen. Se creía que algunas gentes de poderes espirituales inusuales tenían contacto con el tiempo de sueño.”

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