Nuestra visita a España después de un año en Australia.

Autor:

Mario

Fecha:

18 enero, 2017

Categoría:

Reflexiones

Hemos vuelto a casa por Navidad. Para muchos ha sido una visita sorpresa llena de emociones, nervios y alguna que otra lagrimilla que ha hecho que seamos aún más conscientes de todo lo que dejamos atrás. Ahora comienza nuestra segunda etapa. Allá vamos de nuevo, Australia.

Hace más de un año que empezó esta aventura y ante la decisión de quedarnos aquí más tiempo sentimos la obligación de volver a casa. Y qué mejor momento para hacerlo que en Navidad.

Han sido días de sorpresas, reencuentros, risas, charlas, alegrías y también lágrimas.

El hecho de echar tanto de menos nuestra tierra hizo que la decisión de quedarnos más tiempo en Australia no fuera nada fácil. Hay cosas a las que resulta fácil acostumbrarse, como la comida o el estilo de vida, pero hay otras como los amigos y la familia que son irremediablemente insustituibles y que se acaban echando mucho de menos. Cuando vives lejos de tu gente tienes la sensación de estar perdiéndote cosas constantemente: ese festival que tanto te gusta, las cenas con amigos, las cañas, las reuniones familiares, nuevos miembros que se suman a la familia a los que pones cara por las fotos y un sin fin de cosas que, mientras tu no estabas, han seguido pasando y ya no vas a poder recuperar.

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La vida que dejamos ha seguido a su ritmo de forma paralela y al volver la encontramos igual que la dejamos pero a la vez cambiada.

Al ser una visita sorpresa no pudimos planificar casi nada, así que no nos dio tiempo a hacer todo lo que pretendíamos . Aun así hemos podido ver a casi todos los que queríamos ver y sobretodo, ponernos hasta arriba de jamón, chorizo, tomate frito, gusanitos y comidas caseras con las que se nos saltaban las lágrimas de placer.

No hemos podido estar en casa todo lo que nos hubiese gustado, incluso nos han quedado muchos amigos por ver. Por eso, la próxima vez quizás no haya sorpresas y así podremos planearlo todo mejor para aprovechar la visita al máximo.
Aunque la verdad es que fue provechosa, tanto que hasta Mario pudo ir a recoger aceituna tres días.

Visitas a Castellar de Santiago, Logroño y Madrid, de un sitio para otro a todo correr para poder estar en todo momento con todo el mundo, aunque fuera casi imposible.

Después de tres semanas y media por allí llegó el momento de volver. La despedida volvió a ser dura, aunque no tanto como la primera vez. Nos alegra ver que nuestra gente sigue estando ahí, que nos ha dado más calor del que habríamos esperado y esto no ha hecho sino darnos más esperanzas de que a la próxima vez seguirá siendo así. Sabemos que lo que dejamos aquí vale mucho más de lo que podemos encontrar en cualquiera de los cinco continentes, pero aún así sentimos que no es aún el momento de volver. Australia guarda más cosas para nosotros. Nos gusta decir que sentimos esa corazonada.
De momento nos ha ofrecido una segunda oportunidad para seguir contando historias desde aquí y continuar descubriendo sus rincones y compartirlos con el mundo.

La primera buena noticia que podemos dar es que esta semana ya hemos encontrado un estudio en el que vivir los dos solos. Nos mudamos el viernes y por fin podremos decir que tenemos nuestro rinconcito y decorarlo a nuestro gusto.

No sabemos a ciencia cierta cuándo acabará esta aventura, ni los motivos que nos llevarán a ello, pero de lo que sí estamos seguros es del agradecimiento que sentimos por todo lo que nos está ofreciendo este trocito de paraíso.

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